Publicado el 12 de marzo de 2025
A Practical Look at the First Week
A focused post built around practical decisions and constraints.
Durante la primera semana de trabajo con el interferómetro de Michelson modificado, el objetivo fue establecer un protocolo de medición que minimizara el error sistemático. El montaje incluía una lámina de vidrio templado de 10 mm, un láser de helio-neón y un termopar tipo K para registrar la temperatura superficial del cristal.
Las primeras pruebas revelaron un problema inmediato: la deriva térmica del laboratorio. Aunque la sala estaba climatizada, la apertura de la puerta cada hora introducía fluctuaciones de hasta 2 °C, lo que desplazaba el patrón de interferencia. La solución fue encerrar el interferómetro en una caja de poliestireno expandido de 5 cm de espesor, dejando solo una abertura para el haz láser.
Con la caja instalada, la temperatura del vidrio se mantuvo estable dentro de ±0,3 °C durante intervalos de 30 minutos. Esto permitió tomar lecturas cada 10 °C desde 20 °C hasta 80 °C. Cada punto de medición requería esperar 8 minutos para que el cristal alcanzara el equilibrio térmico, un compromiso entre precisión y tiempo total de ensayo.
Los datos preliminares mostraron un cambio en el índice de refracción de aproximadamente 0,0015 por cada 100 °C, consistente con la literatura para vidrio sodocálcico. Sin embargo, la dispersión entre mediciones consecutivas era del 5 %, lo que indicaba que el sistema de adquisición necesitaba un filtro pasa-bajos para eliminar el ruido de 50 Hz de la red eléctrica.
Al final de la semana, el protocolo quedó definido: tres series de mediciones ascendentes y descendentes, con un tiempo de estabilización de 10 minutos por escalón y un promedio de 200 muestras por punto. La incertidumbre combinada se estimó en ±0,0002 para el índice de refracción, suficiente para los fines del estudio comparativo con vidrio borosilicato y cuarzo fundido.